domingo, 2 de agosto de 2009

La sabiduría no ocupa lugar.
Aprendizajes: Este breve relato es el mejor ejemplo de que las lecciones más profundas a veces se presentan de manera inesperada.
La ley primera.
Un grupo de sabios judíos se reunió para intentar crear la más pequeña Constitución del mundo que fuera posible. Si alguno de ellos era capaz de definir, en el espacio del tiempo que necesita un hombre para mantenerse en equilibrio con un solo pie, las leyes que deben regir el comportamiento humano, sería considerado el más sabio de los sabio.
- Dios castiga a los criminales- dijo uno.
Los otros argumentaron que esto no era una ley, sino una amenaza, y la frase no fue aceptada.
-Dios es amor- comentó otro.
Nuevamente los sabios no aceptaron la frase, diciendo que no aclaraba bien los deberes de la humanidad.
En aquel momento se aproximó el rabino Hillel y, sosteníendose en un solo pie, dijo:
-No hagas a tu prójimo lo que te detestarías que te hicieran a ti. Esta es la ley. Todo resto es comentario jurídico.
Y el rabino Hillel fue considerado el mayor sabio de su tiempo.
Paulo Coelho.

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