miércoles, 1 de junio de 2011

La materia de los sueños.

"Estamos hechos de la misma materia que los sueños" decía Shakespeare, en la tempestad, ¿a que se refería? Se refería a que sueño y realidad, son imprecisas.
Cuando soñamos, creemos que lo que vemos es real, o no? Entonces, ¿cómo podemos estar tan seguros de que lo que esta pasando, en este mismo instante, no es un sueño?
Otros de mis cuestionamientos, es... ¿por qué soñamos? Yo creo que soñamos para no despertarnos, la mente trata de proteger nuestro descanso para cuando cualquier estimulo externo, ajeno a nosotros, nos amenaza con despertarnos, y ahí surge el sueño para evitarlo, la mente nos cumple un deseo... cuando soñamos realizamos deseos.
Sí, los sueños son, indudablemente, deseos profundos de nuestro inconsciente... Sigmund Freud es el que descubrió la importancia que tienen los sueños, para poder conocer la personalidad de los seres humanos.




Freud llegó a ordenar los sueños en una especie de "Catálogos de Símbolos", para demostrar que todas las emociones y pasiones reprimidas aparecen inevitablemente en la mente de los seres humano cuando se meten en la cama y cierran los ojos. A partir de este momento se origina un universo onírico, que como dijimos anteriormente, da vida al inconsciente, base del psicoanálisis.
Suponemos que un glosario sencillo de las formas más comunes de los sueños, con su correspondiente significado, partiendo de un concepto general del psicoanálisis, puede beneficiar a quien lo utilice. Pero sólo se ha de tomar como una referencia, obsesivos, convendría recurrir a un médico de la mente.
No hace falta llegar a la locura para pedir consejo a un psiquiatra o a un psicoanalista. Esta costumbre que parece tan generalizada entre los norteamericanos, como podemos ver en el cine, supone un alto nivel cualitativo propio de las modernas civilizaciones. Las dudas psíquicas conviene dialogarlas con el científico que sabe escuchar y encontrar soluciones; aislarse en una soledad tozuda supone todo un error.
Claro que no pretendo asustar a nadie. Sólo hago referencia a una cuestión muy interesante y curiosa, que cumple algo más que un simple pasatiempo.
Él era un fabricante de mentiras, el tenía las historias de cartón. Su vida era una fábula de lata, sus ojos eran luces de neón. Y nunca tengas fe que sus mentiras puedan traer dolor.
Ella era una típica inocente, zapatos negros, medias de algodón que sólo era feliz en el colegio, que nunca tuvo en su piel amor.
Inútil es decir que lo que le dijeron lo creyó.
Querrán saber el fin de nuestra historia, algunos lo podrán imaginar, la niña que sin pena y sin gloria, perdió sus medias y su castidad.
Preciso es condenar al que se burla de nuestra moral, pero hay alguien que nadie puede explicar: por qué la niña ríe en vez de llorar?